EFEMÉRIDES04/10/2019

Diez años sin Mercedes Sosa, la gran voz del folklore

Un talento único y un compromiso pocas veces visto, el legado de una de las mejores artistas del país

“No se puede cantar con miedo", decía Mercedes Sosa. "Si la mala va a venir no importa, pero no se puede tener miedo al cantar. Vos vivís el momento más glorioso de tu vida cuando cantás; para un artista no hay instante más elevado, más sublime. Si te matan, ya sabrá el matador el castigo que tendrá, porque un artista sobre el escenario está totalmente indefenso", aseguraba.

El 4 de octubre del 2009 fue uno de los días más tristes para la música argentina y latinoamericana. En el Sanatorio de la Trinidad en Palermo, fallecía la gran cantora de folklore. Sí, cantora, porque a ella no le gustaba que le digan cantante.

Haydée Mercedes Sosa, a quién su madre informalmente llamaba Marta, nació el 9 de julio de 1935 en Tucumán. "Mi mamá dice que mi papá se olvidó mi nombre adrede cuando me fue a inscribir al Registro Civil, y me puso Haydeé Mercedes en vez de Marta Mercedes. Mi mamá quería que de primer nombre yo me llamara Marta, así sin hache, Marta. Claro, como es lógico, en mi casa mandaba mi papá, pero claro, como es lógico, siempre se terminaba haciendo lo que quería mi mamá. Y entonces todos desde que me recuerdo me vienen llamando Marta. Soy la Marta, y me gusta mucho más ser la Marta que Mercedes Sosa. Esto nadie lo cree, pero es así... Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren, y puertas afuera son como la gente manda".

Compartió su voz con el mundo por primera vez a los 15 años, en octubre de 1950. "En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran. Sentí vergüenza, pero canté: ahí debuté. Ese día también faltó la profesora de labores y con mis compañeras fuimos a LV12, donde había un concurso. Mis compañeras me empujaron para que cantara. Por temor a que se enterara mi papá me llamé Gladys Osorio. Canté Triste estoy, de Margarita Palacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: «El concurso concluyó y lo ganaste vos». Y seguí cantando en la radio".



Su carrera profesional comenzó de la mano de Oscar Matus, su primer esposo y padre de su único hijo, en el Nuevo Cancionero en Mendoza. El primer disco, "Canciones con fundamentos", llegó en 1965, el mismo año en que por primera vez pisó el escenario de Cosquín.

Fue reconocida en todo el mundo, hizo interminables giras recorriendo cada rincón del país y de latinoamérica, recibió elogios de la prensa y sus colegas, enamoró a cientos de compositores que buscaban que entone su repertorio y ganó muchísimos premios. También sufrió el exilio en tiempos de dictadura, debido al compromiso político que tuvo a lo largo de su vida.



Se convirtió en una segunda madre para Charly García, unió géneros compartiendo su voz con León Giego, Fito Paéz, David Lebón, Pedro Aznar, Gustavo Cerati y Luis Alberto Spinetta. Incluso logró impactar en nuevas generaciones de artistas como Shakira, Julieta Venegas, Jorge Drexler y René Pérez.

“Soñábamos, pero nunca imaginé que la vida me iba a llevar tan lejos. Nunca llegué a soñar todo lo que me iba a pasar en la vida”, decía reflexiva en sus últimos años. “Lo difícil es saber lo que una quiere con el canto. Cantar no es sólo abrir la boca y largas hermosas notas, el canto es mucho más profundo”.