ENTREVISTA

Enrique Pinti: "En dónde hay política, hay peleas"

Hablamos con el humorista sobre la tarea de hacer monólogos sobre política en Argentina

En la vida, además de la religión, hay otro tópico que suele causar peleas y rencores: la política. Enrique Pinti no solo tuvo la astucia de hacer su carrera en base a este tema tan sensible para todos los argentinos, sino que además logró salir airoso de ello.

"Es verdad que siempre en donde hay política hay peleas", nos cuenta el humorista antes de comenzar una nueva función de Al fondo a la derecha, el último que pague la luz! (Si puede) en el Multiteatro Comafi. "Analizando más a fondo, lo que yo hago es más que nada humor social, pero al hablar de la sociedad y sus traumas, sus defectos o virtudes, la política salta siempre", agrega reflexivo.

Según cuenta, la clave para no haber tenido problemas al tocar este tópico, es que nunca se sintió identificado con ningún color en particular. "Me especializo en este humor satírico social y político, pero nunca he sido muy partidista. Puedo decir las cosas que me gustan y que no me gustan de todo el mundo, pero sin que la balanza se incline para un lado o para otro. A lo mejor esa es la razón por la que no he tenido demasiados problemas".

En un país dividido por constantes grietas, Pinti asegura que nunca se sintió en el medio de ellas. "Nunca me sentí metido en todo eso. A mis 79 años he vivido un motón de grietas en este país, y me extraña mucho que la gente de mi edad o de más de 60 años venga a decir que nunca vio algo así", aseguró.

"Cuándo yo era chico mi familia era una bataola. Mi papá era anti peronista a muerte y mi tío peronista a muerte, no había discusiones civilizadas, se querían pero la política hacía que terminen a los gritos. Y esto no pasaba solo en mi familia, el país entero lo vivía", recordó. "Hubo una época de actores prohibidos, incluso algunos se tuvieron que ir del país: Niní Marshall y Libertad Lamarque porque no eran peronistas, Tita Merello y Hugo del Carril porque sí lo eran. Después vinieron las bombas en el teatro de Nacha Guevara y en el de Norma Aleandro, la amenaza de muerte a Norman Brisky, la bomba en la casa de Guaraní... y de ahí ya pasamos a muertos y desaparecidos. La gente muy joven puede no saberlo, pero que los viejos de mi edad digan 'nunca como ahora', es hacerse los giles".

"A esta altura a mí las cosas no me sorprenden porque vienen desde hace un montón de tiempo, por eso hago un humor recordatorio. Puedo tirar alguna pálida, pero en mi show te hago ver que no sos un desgraciado por haber nacido en esta época".

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