BACKSTAGE

Un día en la vida de Enrique Pinti

Nos metimos en los camarines con el humorista, para contarte como se vive un día de función

Son más de 60 los años que Enrique Pinti lleva sobre un escenario, algo que lo convierte sin lugar a dudas, en una de las leyendas del teatro argentino. Padre del stand up, analista político, comediante indiscutido, hoy como tantas veces alimenta su espíritu de miércoles a domingos con las risas del público en calle Corrientes.

Desde VIVO nos metimos en los camarines de Al fondo a la derecha, el último que pague la luz...! (si puede), el espectáculo que Pinti presenta en el Multiteatro Comafi, para contarte como se vive un día cualquiera detrás de escena.

El minuto a minuto de un grande del humor

Enrique llega como siempre puntual. A las 19 hace su ingreso triunfal a la sala del Multiteatro Comafi, en dónde es recibido por todos los que trabajan allí con mucho cariño. Es en el hall de entrada del teatro en dónde realiza entrevistas con aquellos que lo deseen: Pinti nunca dice que no cuándo le proponen hacer una nota, disfruta hablar con la prensa y le dedica tiempo a cada periodista que se acerca a conversar con él.

La rutina diaria incluye tomarse un café sobre el escenario, una lágrima más precisamente, que compra en el bar de la esquina y que disfruta mientras conversa con su más fiel compañera, Cipe, manager y productora de sus espectáculos.

El humorista sube al escenario y se sienta tranquilo a prepararse para el show. Desde allí charla con los técnicos y todo su equipo sobre lo que más lo apasiona, la actualidad nacional.

Cuándo falta media hora para el comienzo de la función, la gente de vestuario lo llama para que se ponga el uniforme diario: pantalón y camisa negra, su atuendo favorito para la obra.

¿Una curiosidad? Ninguna función es igual a la otra. Las noticias diarias son siempre parte del espectáculo, porque la política nacional cambia día a día y de eso se habla sobre el escenario. Todas las  mañanas Pinti lee el diario y traslada al show lo que pasa en el país, pero la gran particularidad es que a pesar de que cambia el libreto a cada momento, la obra dura siempre la misma cantidad de tiempo. "Nunca se puede presentar con anticipación el guión en argentores, porque hasta el día del estreno no se sabe que va a decir y así y todo, a la semana cambia por completo", nos cuenta Cipe.

Una vez que cae el telón, Enrique se sube a un taxi y se va a cenar con su gente para celebrar una vez más, el privilegio de poder hacer teatro.

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